“"Un presente sin fantasmas no es un presente vivo. Es, más bien, una forma de
muerte administrativa, un presente clausurado, blindado, sin deuda ni porvenir.
Un presente sin espectros es un presente sin responsabilidad, sin memoria que lo
desajuste, sin herencia que lo incomode. Es el tiempo del orden, sí, pero del orden
de los cementerios: ese donde todos los cuerpos están enterrados, nombrados o
descartados, y nadie los escucha".